Bernardo Elenes ¡Gracias, Maestros!.- Los gobiernos y las cofradías como el SNTE y la CNTE, no han cumplido su compromiso histórico con el magisterio, y éste con la niñez, hasta el momento.- Estuvieron más preocupados en atender y negociar sus intereses políticos, dejando pasar la oportunidad de forjar al Hombre Nuevo

Bernardo Elenes Habas

Los valores cambiaron en el magisterio.

El Gobierno de la República descuidó, perversamente, el sector educativo público, repercutiendo el agravio en la formación de la niñez y la juventud del país. Pero también el SNTE y la CNTE, han sido factor de desgaste en los objetivos magisteriales, porque dichas cofradías, sus dirigentes, estuvieron y están más preocupados en atender y negociar sus intereses políticos, que asumir su verdadero compromiso histórico ante la sociedad, ante el presente y el futuro de la educación en México.

Maestra Micaela Castelo ¿Acaso, no indigna recordar cómo la profesora Elba Esther Gordillo –hoy aliada de AMLO-, manejó los intereses de gremio tan noble con mano dictatorial, y cuya labor más comprometida no se fincó en la educación, sino en la política, donde fue protagonista de tragicomedias indecibles, negociando ambiciones personales, apoyando, con actitud mercenaria a candidatos que ofrecieran más, como sucedió en las elecciones del 2006, donde su labor se hizo latente a favor de Felipe Calderón, con el apoyo de varios gobernadores que conformaron el TUCOM, entre ellos el de Sonora en esos tiempos?

La educación fue, y sigue siendo, descuidada como nunca en la nación.

Así lo establecieron en su momento las pruebas escolares denominadas Enlace. Pero también la definición práctica en el trato con los niños, cuando se pretende sopesar su acervo cultural.

A pesar de los métodos modernos supuestamente utilizados en el sistema educativo, no se le está dando a las nuevas generaciones, los verdaderos cimientos para su formación académica en las escuelas oficiales. Desconocen miles de niños y adolescentes, los aspectos más elementales de la Historia, mientras que la Gramática es una materia empolvada, sólo porMaestros 2 citar dos casos.

Pero lo más triste (y esto se constituye en una gran derrota para los maestros), es que cuando a un pequeño o pequeña de primer grado se le pregunta, en confianza, quién le enseñó a leer y a escribir, gritan jubilosos ¡mi mamá!, ¡mi abuela!, desdibujando en sus sentimientos y en su memoria a sus profesores.

Quizás tienen esa fijación porque el gran cúmulo de trabajo escolar realmente lo hacen en sus casas, agobiando a sus madres y abuelas, quienes con sus limitaciones de conocimientos se esfuerzan hasta el heroísmo para sacar adelante a sus niños…

Hoy es Día del Maestro. Y por supuesto, sé que hay mentores que no han olvidado la alta dignidad de apostolado que tiene esa profesión. Que saben de la responsabilidad de poder fraguar el barro noble y generoso de la niñez, para forjar ciudadanos pensantes, con actitud crítica, revestidos de valores, con pasión por la justicia, el respeto, la igualdad, sin dejar pasar la oportunidad de moldear al Hombre Nuevo.

Maestros 3 Por eso a ellos, quienes merecen llevar como una medalla en el pecho su noble calidad de Maestros, debo decirles: ¡Gracias por haber puesto en mi corazón de niño el abecedario de la vida, por haberme contado las historias relevantes del México indígena, de la Conquista, de la Independencia, de la Reforma, de la Revolución!

Aún recuerdo las dulces palabras de mi maestra de primer año, cuando nos llenaba de magia, diciendo: “Era un niño indito, como ustedes, que cuidaba en su pueblo de la sierra de Ixtlán, borreguitos, y un día llegó a ser presidente de la República…”.

¡Gracias, Maestros!

Le saludo, lector.

Estándar