Bernardo Elenes El populismo acabó con Evo Morales.- No le dio margen a la democracia participativa, herramienta política para construir el socialismo del siglo XXI, cayendo en una nueva forma de absolutismo

Bernardo Elenes Habas

Le derrumbaron a Evo Morales, su movimiento hacia el socialismo en Bolivia, que realmente, desde 2006, se había quedado empantanado en el populismo.

Evo renuncia Técnicamente es considerado un golpe militar, porque fue el Ejército y las fuerzas policiales quienes exigieron su renuncia. Abandonando sus cargos, junto con el ahora expresidente, quienes conformaban parte de esa estructura autoproclamada “instrumento político por la soberanía de los pueblos”, de tal manera que no podía aplicarse el relevo, que recaería, según la Constitución bolivariana, en el vicepresidente Álvaro García Linera.

Será interesante, pues, observar la forma cómo se subsanará ese vacío de poder. O bien, si realmente las fuerzas armadas tomarán las riendas del país sudamericano, para conformar la figura clásica del golpe castrense, aunque en este caso bajo circunstancias muy especiales, porque en realidad fue el pueblo de Bolivia quien puso en marcha una fuerte movilización contra lo que consideró elecciones presidenciales fraudulentas, desembocando en los hechos suscitados el domingo 10 de noviembre, mismos que entran a la historia de América.

El gran error de Evo Morales consistió en prolongarse por 13 años en la presidencia de su país, y pretender seguir adelante, a pesar de que las condicionesEvo Morales asilo en México objetivas y subjetivas le indicaban que no era un camino limpio y digno.

Grandes mayorías ciudadanas exigían elecciones democráticas. Reclamo popular que no quiso escuchar y que, con el hostigamiento de la ultraderecha y sus aliados, se generó un caldo de cultivo fundamentado en las protestas, del cual, se palpan en estos momentos, sus graves consecuencias.

¿Qué irá a suceder en Bolivia? Quizá asuma el poder una junta militar y se proceda, con el tiempo, a llamar a elecciones; las que tal vez, gane la derecha, como sucedió en Brasil con Jair Bolsonaro, aunque en ese país no hubo golpismo.

Y es que el populismo (cauce social encaminado a forjar clientela política por parte de mandatarios, para afianzarse en el poder público), que no se traduce en una ideología sino en el absolutismo de quienes lo promueven, se convierte en el principal enemigo de lo que sí podría ser el nuevo proyecto histórico de la democracia participativa, capaz de desembocar en el socialismo del siglo XXI.

Es lo que no entendió y no aplicó Evo Morales, encerrándose en su burbuja populista. Como lo están haciendo otros de su misma hechura. Personajes que no interpretan los signos de los tiempos y la evolución de las ideologías; proclamando, sí, que el poder dimana del pueblo, por el pueblo y para el pueblo, discurso que en realidad se constituye en una fantasía redonda, porque la fortaleza de sus gobiernos se concentra en una sola persona que no admite críticas, asesorías, consejos y dividen a sus países.

Como está sucediendo en México, con AMLO.

Le saludo, lector.

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Bernardo Elenes En Sonora, la moneda está en el aire.- Alfonso Durazo cavó, apoyado por AMLO, su tumba política.- Sí existen en la entidad hombres y mujeres con capacidades sobradas para aspirar a la gubernatura, pero los personajes únicos y providenciales no les permiten llegar

Bernardo Elenes Habas

Creo que sí. Alfonso Durazo Montaño, secretario de Seguridad Federal, cavó, apoyado por AMLO, su tumba política en Sonora.

Las señales de los tiempos son incuestionables.

Alfonso Durazo y López Obrador Todo mundo podía sopesar –menos él y Andrés Manuel López Obrador-, que la vara con la que mediría sus posibilidades de convertirse en candidato de Morena al gobierno de Sonora en el 2021, era demasiada alta, por riesgosa.

La sociedad en general, y en especial la clase política y los “perros del mal”, como llama AMLO a los periodistas sin distingos, avizoraban un horizonte difícil para el ex colosista y ex secretario particular de Vicente Fox, porque entendían y entienden que el país no podía pacificarse con buenos deseos o con frases infantiles.

Se lo gritaron al Presidente, cuando puso en marcha el proceso de paz, las familias más agraviadas y olvidadas de México. Las madres y padres de los 43 muchachos de Ayotzinapa. Los ultrajados de Guerrero, Michoacán, Oaxaca, y de muchas partes más.

Ellos, los ciudadanos, las familias, a pesar de mostrar su fanatismo al lado del Mandatario, apoyándolo en otros proyectos y reformas encaminadas a destruir el anclaje, los cimientos de la nación, disentían en los métodos con los que pretendía construir la Patria Amorosa.

Y le decían de frente. Sobre todo las mujeres: ¡ni perdón, ni olvido, justicia sí!El culiacanazo

Fueron los primeros signos que debieron alertar al Presidente y a los integrantes de su círculo privilegiado. Pero muchos de éstos callaron, porque no comulgan con supuestas  políticas de izquierda. Porque provienen del conservadurismo. Porque, a pesar de que la consigna es acabar con la corrupción, están dispuestos a buscar acomodo a sus ambiciones de poder y riqueza. Y, quizás, hasta veían y ven con alegría que el país se le desmorona en las manos a López Obrador. Con excepción de quienes le arrojaron su renuncia en el rostro, mostrando congruencia con sus principios, como Carlos Urzúa, de Hacienda; Germán Martínez, del IMSS; Josefa González Blanco, Secretaría de Medio Ambiente; Guillermo García Alcocer, Comisión Reguladora de Energía, entre muchos más. Y los que vendrán.

Ya no podrán reconstruirle el camino a Durazo Montaño, en la pretendida estrategia oficialista de sumar Sonora a Morena y a AMLO. Porque han sido varios golpes los que se encargó de propinarle la delincuencia, el crimen organizado, la barbarie que recorre caminos y carreteras de pueblos y ciudades destrozando vidas, derramando sangre, sin importar que sea de familias, de mujeres, de niños, como sucedió recientemente en los límites de Sonora y Chihuahua. Como pasó en Culiacán. Como aconteció en Aguilillas. Como seguirá sucediendo en otros puntos de la geografía nacional, cuyos habitantes viven en zozobra, porque se saben y se sienten indefensos. Porque comprenden que las leyes ahora se aplican para castigar a los buenos y perdonar a la delincuencia que también es pueblo. Porque, ciertamente, no es un gobierno igual a los anteriores, es diferente.

Emboscada a familia Lebaron La caída estrepitosa, moral y cívica de Alfonso, ha despertado, sin duda el apetito de la clase política en Sonora, como es el caso de Ricardo Bours, quien aprieta el paso buscando adeptos.

Pero el empresario y político cajemense no puede exhibir como timbre de orgullo para convencer conciencias libres, el hecho de haber renunciado al PRI al descubrirlo antidemocrático. Por una razón sencilla:

El Partido Revolucionario Institucional no lo traicionó. Él demostró su ingratitud hacia un instituto político que, tradicional e históricamente les dio cargos públicos de primer nivel a su familia: alcaldías, diputaciones federales, senadurías, gubernaturas. Y con esos hechos reales no podría argumentar que hubo deslealtad del PRI hacia él, y si ponerse en evidencia ante el electorado, el que comprende y entiende que quien traiciona una vez porque no se le cumplieron caprichos a los que estaba convencido de que tenían que ceder, podrá seguir haciéndolo.

Creo que es tiempo de que los políticos autosuficientes, barnizados de personajes únicos y providenciales, dejen el camino libre a otros hombres y mujeres, de la ideología que sea, de partidos dispuestos a impulsarlos; institutos que deberán comprender, al seleccionarlos, que en las elecciones del 2021, los ciudadanos no votarán por colores, por siglas, por símbolos de poderío económico, sino por candidatos con trazado legítimo, político, social, humano y sin haber traicionado a sus catedrales ideológicas y principios, por ambiciones insatisfechas.

Y, aunque pareciera que ese tipo de ciudadanos con aptitud para gobernar Sonora no existen, porque no los mencionan las columnas periodísticas, es necesario señalar que abundan, con capacidades sobradas. Que están esperando la oportunidad que les han negado los eternos propietarios del quehacer político.

La moneda está en el aire, pues. Y el pueblo debe pedir águila o sello.

Le saludo, lector.

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Bernardo Elenes José Leonardo Jiménez, Maestro y amigo.- Crónicas para la historia (No. 111).- Murió a los 66 años de edad, cuando aún forjaba sueños y luchaba por ellos.- Fue funcionario público, tiempo en que Jesús Félix Holguín condujo los destinos de Cajeme por dos periodos

Bernardo Elenes Habas

Murió José Leonardo Jiménez Valenzuela.

Maestro de nivel medio, ya jubilado.

Profr. Jimenez y esposa A sus 66 años amaba la vida. A su familia. Forjaba sueños con voluntad legítima. Luchaba por alcanzarlos.

Hijo del legendario profesor de la Escuela Secundaria José Rafael Campoy, Erasto Jiménez Mexía, de quien heredó su vocación por la docencia y la capacidad de liderazgo.

Los reporteros que cubríamos la fuente de Palacio Municipal de Cajeme, durante la primera administración de Jesús Félix Holguín, hace 21 años, cuando se desempeñó como director de Comunicación Social, lo conocimos bien. Supimos de su capacidad para hacer amigos. De su disposición para facilitar el trabajo informativo.

Eran tiempos en que las fotos tenían que revelarse en el cuarto oscuro que servía de laboratorio en Palacio, o en las redacciones de los periódicos. Las notas había que elaborarlas en máquinas de escribir Remington, Oliver, Royal, Hermes, Olympia, Olivetti. Y la información tenía que recogerse en libretas de apuntes, utilizando velocidad para garabatear frases, y memoria capaz de retener los pasajes importantes del entorno en que se daban las entrevistas o los actos públicos.

Y ahí andaba, al lado de sus amigos los reporteros Pepe, como uno más, como uno de los nuestros.

Después, cuando Félix Holguín fue alcalde por segunda ocasión (2003-2006), ahora bajo las siglas del PAN, partido al que Chuy rescató de su agonía, lo puso de pie y lo volvió triunfador, el Profe Jiménez tuvo a su cargo la dirección del Deporte, porque era versátil: deportista, orador, maestro de ceremonias, animador, y esencialmente forjador de nuevas y nobles generaciones de jóvenes cajemenses desde las aulas de las Secundarias Federales.

El lunes 4, por la noche, mis amigos Alberto Avelar y Nicolás Tapia, me comunicaron la triste noticia de la muerte de Pepe, con quien hacía algunos meses había platicado en el centro de la ciudad. Se veía bien. Lleno de optimismo. Amable como siempre, comentándome de sus anhelos por publicar un libro con sus textos filosóficos, sus frases llenasProfr. Jiménez de espiritualidad. Era integrante de la Iglesia Adventista.

Acudí a despedirlo junto con Mario Saucedo Gómez y Alejandro Mungarro Daniels, al velatorio del bulevar Ramírez y Chihuahua.

Recordé sus frases creativas. El ánimo con que me impulsaba en mi trabajo literario. El calor fraterno que siempre me entregó.

Miré su rostro reflejando un sueño tranquilo, lleno de nobleza, tras el cristal de su ataúd.

-¡Adiós, Amigo, hay un camino de luz para ti! –le dije, conmovido…

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Bernardo Elenes

Recibe nombramiento Eduardo Flores.- Delegado en Cajeme del Sindicato Nacional de Redactores de la Prensa.- Decepcionantes los ataques lapidarios del presidente de México, contra el periodismo en general.- “Muerden la mano de quien les quitó el bozal”, dijo, citando a Gustavo Madero

Bernardo Elenes Habas

He visto madurar en el periodismo a Eduardo Flores López.

Ingresó al Diario, en los 80, como chofer. Trasladaba a reporteros y fotógrafos en tareas cotidianas, pero también en giras especiales, incluyendo al director general y fundador del periódico, don Jesús Corral Ruiz.

Eduardo Flore López, delegado

Fueron, sin duda, sus primeras lecciones de periodismo, las que se le metieron en la sangre, decidiendo un día convertirse en fotógrafo.

Con esas herramientas, comenzó a crecer, a relacionarse en el ambiente de la información, a cazar noticias, a conocer nuevos derroteros, donde un día dio la sorpresa como reportero en La Extra de la Tarde, que dirigía Heriberto León Peña.

Desde entonces, Lalo, no ha dejado de crecer. De estar siempre en el vértice de la noticia. Sumándose al Regional de Sonora, empresa periodística de Catarino Villegas. Incursionando, también, en el periodismo digital.

Mostró su capacidad de liderazgo siendo presidente de la Asociación de Periodistas del Valle del Yaqui, etapa de grandes frutos para ese organismo porque se construyó la sede del mismo.

El pasado 18 de octubre, en ceremonia realizada en el hotel Yori Inn, el dirigente en México del Sindicato Nacional de Redactores de la Prensa (SNRP), Fernando Olivas Ortiz, acompañado de Edgardo Vázquez Mungarro, tomó protesta a Eduardo como delegado en Cajeme de dicho organismo, pero también de la Federación de Periodistas de América Latina y El Caribe. Asimismo, a un nutrido grupo de periodistas que se sumaron a la declaración de principios y estatutos del Sindicato, igualmente de la FEPALC.

Hoy, le llegó el nombramiento formal de ambas responsabilidades a Eduardo; firmado, sellado, enmarcado. Y, por supuesto, reafirma su compromiso de continuar trabajando en bien del gremio. Propiciando cursos, diplomados, conversatorios, aprovechando el soporte profesional del SNRP y de la FEPALC, para que el trabajo informativo y de opinión en Cajeme siga brillando con luz propia. Como siempre ha sido, desde el sur de Sonora.

También, se abre la alternativa de una plataforma digital colectiva, que, de concretarse, sería puesta al servicio de la comunidad, de la libre expresión, sin distingos.

De hecho, se encuentran integrados a esas organizaciones Mary Verdugo, Yahaira Bracamontes, Alfonso Pliego, Eduardo Flores Jr., Esteban Carrasco, Melissa Sarmiento, Janneth Angulo, Horacio Zamudio, Miguel Ángel Alvarado, Alejandro Mungarro, Luis Carrillo, Rubén Madríd, Javier Morales, entre varios oficiantes del

Integrantes del SNRP

quehacer informativo.

Y, hablando de comunicadores, fueron, sin duda, decepcionantes las declaraciones llenas de odio emitidas por el presidente Andrés Manuel López Obrador, al golpear, sin miramientos, midiendo con el mismo rasero al periodismo en general.

Citó, en sus mañaneras, una frase forjada por Gustavo Madero, en los aciagos días en que su hermano Francisco como presidente de México, sufría los embates perversos de la reacción con el chacal Victoriano Huerta a la cabeza, quien era parte de su equipo. AMLO, soltó con infinita amargura un latigazo perverso, diciendo que los periodistas “muerden la mano de quien les quitó el bozal”.

Y es que el Mandatario no aguantó preguntas inteligentes, sin más intenciones que llegar al fondo de la verdad sobre el llamado “culiacanazo”, y optó por el insulto.

Por supuesto que es algo grave, viniendo del Presidente de la República, y manejada la frase como una imprecación directa contra quienes, en la conferencia de prensa, querían respuestas claras, concretas, no pasajes de la historia de México tendidos como cortinas de humo para evadir el qué, el cómo, el cuándo, el dónde, el quién. Columna vertebral del periodismo.

Muerden la mano...amlo

Lamentable. Porque a la Libertad de Expresión le surge un nuevo frente en contra desde la 4T. Después de venir sufriendo los embates sangrientos de la delincuencia organizada.

Le saludo, lector.

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Bernardo Elenes Tradición del Día de Muertos en Cajeme.- El tiempo no ha logrado erosionar una costumbre que pervive.- Ataúdes de madera de pino, coronas de papel crepé, velas y rezos milenarios entre la gente del pueblo.- Panteón Viejo, más de 100 años

Bernardo Elenes Habas

La tradición del Día de Muertos pervive en Cajeme.

Pese a la erosión de los tiempos que destruye valores, costumbres, ilusiones, no ha logrado borrar tan arraigado sentimiento popular.

¿Será porque la comunidad tiene raíces campesinas e indígenas, aunque también prevalecen los hábitos sembrados por familias provenientes de pantenviejocd-obregn_thumb otras entidades, incluso extranjeras, que fueron parte del nacimiento del Municipio?

El respeto a esa tradición, se mantuvo intacta hasta la aparición gradual y sin aparentes efectos al principio, del halloween (día de brujas), hace más de 30 años.

Ahora, dicha intromisión con raíces celtas y estadounidenses, crece, principalmente entre los jóvenes, pero como un símbolo de diversión, sin esencia religiosa o una relación con divinidades a través de cultos y adoración.

En los últimos años se propicia la celebración de “brujas”, con reuniones donde los asistentes portan disfraces, beben alcohol, bailan motivados por grupos musicales. Actos vacíos, sin raíces de pueblo, de comunidad.

La muerte, en el viejo Cajeme

En el viejo Cajeme, hasta los años 40, 50, la muerte unía notoriamente a las familias. Sobre todo en los sectores populares de la ciudad, sus colonias y, por supuesto, en comunidades rurales.

La costumbre era velar a los muertos en sus casas, ciertamente chinames, es decir, viviendas construidas con horcones de árboles, paredes de carrizo y ripiadas (enjarradas) con lodo. Techumbre de tierra blanca sobre carrizo o varas de pithaya, que no permitía que el agua de lluvia trasminara.

Se utilizaban ataúdes de madera de pino, elaborados por carpinteros. Los vecinos contribuían con flores de jardines caseros y confeccionaban coronas de papelpanteonguadalupe05_thumb crepé, que aportaban como ofrenda al difunto.

Se constituía en un verdadero ritual de pueblo el velatorio del cadáver, en cuyo hogar se congregaban familiares y amigos. No se practicaban guardias ante el féretro. Y en verano, se colocaban recipientes con hielo en la parte inferior de la caja mortuoria, para evitar la pronta descomposición del cadáver.

Los deudos servían café colado y cena, consistente generalmente en menudo o tamales. Y, como aún sucede, los varones se apartaban hacia algún lugar del solar donde se ubicaba la vivienda, saliendo a relucir las tequileñas “Viuda de Martínez”, ron “Club 45”, “Habanero Palma”, “Ollitas de Oaxaca”, compradas normalmente en la cantina “El Oviáchic” de Nacho Acedo, que permaneció muchos años en la antigua calle Zaperoa (hoy 6 de Abril), entre Coahuila y Durango, en las cercanías de la casa donde asesinaron una noche neblinosa del 26 de noviembre de 1953 al Machi López; o bien, en otros expendios, como Los Gatitos, La Burrita, El Oso Blanco, La Cananea, La Sierra Mojada, enclavadas en las áreas de las calles No Reelección, Tamaulipas y Colima…

Fieles difuntos, la tradición

Desde que asomaba noviembre en el Cajeme de los 40, 50 -y por supuesto, en décadas anteriores-, las familias ya estaban preparadas para celebrar uno de los eventos heredados por la tradición mestiza e indígena: Día de Todos los Santos, el 1. Y, Fieles Difuntos, el día 2.

panteonviejocd-obregn2_thumb La connotación que las familias cajemenses le daban y le siguen dando al significado del Día de Todos los Santos, era referente a los “angelitos” o niños muertos, como se practica en la tribu Yaqui y en comunidades campesinas, parte de la raíz del Cajeme viejo.

Por ello, se trasladaban desde el despertar de noviembre al panteón de Nuestra Señora de Guadalupe, o al de Cócorit; porque el Nuevo o de Nuestra Señora del Carmen, no existía ya que fue inaugurado hasta la administración municipal de Ángel López Gutiérrez (1964-1967).

La costumbre -que aún se preserva-, era dirigirse al camposanto el día primero para darle cumplimiento a la velación durante la noche, permaneciendo hasta el día de la celebración de los muertos, ante las tumbas de sus familiares.

La gente se movilizaba en autos propios, carretas, bicicletas o caminando. Llevaban consigo agua y alimentos. Asimismo flores frescas pero preferentemente coronas elaboradas en cada hogar o adquiridas en el viejo Mercado, con papel crepé y aros de alambre. Colocaban, obedeciendo a antiguas costumbres, alimentos, agua, pan, miel, tortillas de harina, para satisfacer la sed y el hambre de las almas viajeras.

Se preparaban, los deudos, para la noche fría en el llano, porque en noviembre comenzaba a calar el viento norte, con gruesas chamarras y cobijas. También,Panteón nuevo 3 encendiendo fogatas. Y los hombres, desde luego, se aprovisionaban de tequila, ron, mezcal, y cigarrillos Nacionales, Faro, Rialtos, Alas Extra, Delicados.

Las mujeres desgranaban rezos milenarios sobre las tumbas recién barridas y regadas, luciendo cruces de madera relucientes por las manos de pintura, generalmente color azul. En el entorno, las velas y veladoras conformaban con sus llamitas la señal de luz que, según la creencia, alumbraba el camino de retorno a las almas para el reencuentro con sus seres queridos, como contaban con voz antigua las abuelas y las tías.

Panteón Viejo, más de 100 años

Sí tiene más de 100 años de vida la ciudad de los muertos denominada Nuestra Señora de Guadalupe o Viejo (envuelto ahora por la mancha urbana, pero que en el principio se situó al noroeste de la ciudad, en cuyas cercanías funcionó, también, el primer aeropuerto), como se dio en llamarlo luego de fundado el Del Carmen, para marcar su distinción.

Y es que este antiguo cementerio debió haber sido creado, en realidad, entre los años 1912 y 1923, es decir, cuando la ciudad comenzaba a conformarse, teniendo como punto de partida el pozo abierto 10 kilómetros al sur de Estación Esperanza, para darle vida en la soledad de la llanura, a la Estación de Bandera Cajeme, nombre asignado popularmente porque los espacios donde se tendían las vías del ferrocarril hacia Navojoa, predominaba la presencia y la esencia del caudillo yaqui José María Leyva Pérez, Cajeme, y sus guerreros yoremes.

Oanteón Nuevo El camposanto tomó formalidad cuando se denominó Congregación al nuevo asentamiento humano en 1923, alcanzando, posteriormente nivel de Comisaría en 1925, fungiendo como su primera autoridad Ignacio Ruiz Armenta, quien posteriormente fue alcalde al decretarse el Municipio a través de la Ley No. 16 emitida por el Congreso del Estado y dada a conocer el 29 de noviembre de 1927 por el gobernador Fausto Topete Almada. Publicada en el Diario Oficial el día 30.

Testimonios en el Panteón Viejo

El Panteón Viejo (Guadalupe), es área, sin duda, llena de historia y de leyendas. El hilo del tiempo teje la red de parte importante de la memoria inicial de Cajeme.

Ahí se obtienen deducciones del devenir de los años en tumbas antiguas de inmigrantes de diferentes países, gente proveniente de la sierra y de entidades del país, quienes fueron raíz trascendente en la fundación de un pueblo prodigioso que se convirtió en Municipio y es, hoy, una gran comunidad que se niega a estancarse.

Ahí están las tumbas de la mayoría de ex alcaldes de Cajeme. De sus más preclaros emprendedores. De líderes de voz colectiva y sueños progresistas como Maximiliano R. López, El Machi.

Ahí está sepultada la memoria viva de una comunidad asombrosa que el próximo 30 de noviembre cumple 92 años como Municipio, con todos sus contrastes, anhelos truncos y sueños florecidos.

Ahí está…

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Bernardo Elenes Rogelio no predica en el desierto.- Su voz parecería solitaria en el Congreso Local, ante la indiferencia de diputados de Morena y sus aliados, pero ignoran que representa la decisión y fortaleza del sur de Sonora, que también existe

Bernardo Elenes Habas

Habló alto y claro, con voz de sonorense preocupado por su Estado, sus familias, los medios de producción agropecuaria sin distingos, Rogelio Díaz Brown.

Rogelio convoca La exposición del diputado cajemense desde el pleno del Congreso Local, fue hecha con el sentimiento de agravio que experimenta la gente del campo, de la sierra, donde sus comunidades avizoran un futuro gris, ante la incertidumbre que se cierne sobre la actividad de producción de alimentos como consecuencia de eliminación de apoyos federales y pretendidos nuevos esquemas en el uso del agua, más la desaparición del fondo minero.

Indicó que es inconcebible que a una actividad tan importante como la agricultura, no nada más para la soberanía alimentaria, y la economía del sur, sino para la tranquilidad social y bienestar justo de muchísimas familias, se le estén eliminando apoyos.

Y, efectivamente, como lo afirma El Roger, se trata de una acometida ciega, que no prevé armonía, equilibrio entre sectores productivos, sino que desprotege en general a una área que, arrojará, en su momento, dolorosos impactos negativos en la economía no exclusivamente de grupos, de sectores, sino en forma general de comunidades donde la actividad primaria es la agricultura, núcleo del que parten las cadenas productivas, comerciales, industriales, empresariales, desarrollos de vivienda, que, indudablemente, mantienen el crecimiento de Cajeme y de municipios de la región sur.

Ojalá, no se tenga que lamentar en el devenir de los días, tiempo de vacas flacas en Cajeme. Como ha acontecido en otras épocas. Como pasó durante “La creciente del 48”, año en que no fueron cuestiones políticas ni revanchismos ideológicos los que marcaron un fuerte colapso en la economía regional, que fue,Cultivos del Valle del Yaqui afortunadamente, un fenómeno temporal.

Sucedió que en 1948, las llamadas “equipatas”, lluvias ligeras que se presentan -aunque no siempre-, durante el otoño-invierno en la región, iniciaron consistentemente en noviembre de ese año, extendiéndose hasta mediados de enero de 1949, día y noche.

Con el agua caída en forma intermitente del cielo, brotó también la angustia de las familias de la ciudad y del campo. Veían mermadas sus economías, con comunidades inundadas, calles y caminos destrozados, cultivos siniestrados, actividades laborales caídas.

Se demostró que en la región, el eje motor que mueve la economía es la agricultura en todos sus aspectos, porque “las equipatas” dañaron no sólo a los productores, sino a la comunidad en su conjunto con la parálisis de recursos que dimana el campo.

Cierto, Cajeme que es tierra de luchadores sin tregua, supieron sobreponerse pronto a tan grave desastre natural, como bien recuerdan los viejos.

Explotación minera Tiempo después, otro temporal, éste político, como el que se perfila en la actualidad, sacudió al Valle del Yaqui, la ciudad, sus comunidades: El reparto agrario de 1976 promovido por el entonces presidente Luis Echeverría Alvarez.

La enseñanza que dejan esos y otros pasajes de la historia contemporánea, es que no se trata de reformar o eliminar leyes a capricho, sin medir las consecuencias, como está sucediendo actualmente en el ámbito federal, con el apoyo ciego de parlamentos locales morenistas, como el de Sonora, donde su bancada, sus integrantes, desconocen la historia social, económica, humana de sus comunidades, y si la conocen la ignoran, para atender el ordenamiento surgido desde el Gobierno de la República, desde el Congreso de la Unión.

En relación a la eliminación de los efectos benéficos estatales y municipales del Fondo Minero, que ciertamente inyectaban vida a las economías de las comunidades de la sierra donde se ejecuta ese tipo de extracción de metales, Díaz Brown precisó que desaparecerlo se interpreta como una solución alarmante para los habitantes de los municipios con actividad minera, porque ese recurso a favor de comunidades con el consecuente fortalecimiento en infraestructura, ha venido favoreciendo la inversión y el desarrollo colectivo.

“Estamos en desacuerdo, vamos a seguir peleando desde la Cámara para que el fondo minero regrese a quienes fue destinado y para quienes fue pensado y armado”, precisó ante sus pares de Morena y de los demás partidos.

Y aunque la voz del coordinador de la bancada del PRI en el parlamento local pudiera parecer solitaria, porque no despierta el sentido común, la solidaridad y la congruencia de los demás diputados, lo cierto es que está reforzada con la voluntad y decisión de miles de hombres y mujeres del sur de Sonora, desde donde se percibe un movimiento social de consecuencias históricas.

Le saludo, lector.

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Bernardo Elenes

¿Intentan llegar al Alma Yaqui, con la cruz?.- Crónicas para la historia (No. 110).- Ni Diego de Guzmán, en 1533; tampoco Diego Martínez de Hurdaide em 1608, pudieron entrar al corazón yoreme con la espada

Bernardo Elenes Habas

La historia de la Nación Yaqui, es apasionante.

Incluyen, los yoremes, entre los elementos de la naturaleza que deifican, no sólo tierra, agua, fuego, aire, sino libertad.

Yaquis y españoles

Se trata de valores profundos que persisten en los nervios de la tradición oral entre familias, comunidad, tribu.

Por eso, cuando arribaron los españoles con Hernán Cortés en 1519 a las costas del Anáhuac, para iniciar el genocidio y saqueo de la avanzada estructura geopolítica mexica, extendieron sus ambiciones hacia los cuatro puntos cardinales de un territorio no hollado por extraños.

Contada a grandes rasgos, la exploración castellana salió de la provincia de Culiacán donde estaban asentados, hacia el noroeste, llegando al Yaquimí en 1533, con un ejército encabezado por el capitán Diego de Guzmán, integrado por 17 jinetes, 33 elementos de infantería armados con espadas y arcabuces, protegidos con armaduras y acompañados por un buen número de indígenas sometidos en su trayecto, incluido un pequeño cañón.

Ellos habían traspasado espacios desde Sinaloa, donde habían vencido a las tribus suaques, ocoronis y tehuecos. Asimismo a los mayos, ya entrados a lo que ahora es Sonora.

Señalan los historiadores que fue un 4 de octubre de 1533, en que el río Yaquimí era conocido y cruzado por hombres de raza blanca, guiados por Diego de Guzmán.

En su recorrido, río abajo, en una llanura los estaban esperando los yaquis, que con valor y gallardía salían al paso de la tropa española.

El jefe yoreme, con vestimenta de cuero de venado y bordado con perlas, se adelantó a sus guerreros-coyote. Dio inicio a un profundo ceremonial de dignidad.

Cumunila yaqui

Trazó con el extremo de su arco una raya larga en el suelo. Se inclinó. Besó la tierra, y dijo, con voz alta, dirigiéndose al capitán de los invasores:

-¡Si pisas esta raya, o la pasas, serán muertos todos ustedes!

Diego de Guzmán expresó que no buscaba hacerles daño, sino quería tenerlos por amigos. Que se volvieran a sus casas y les trajeran provisiones.

El caudillo yaqui aceptó, pero con la condición de que les permitieran atarlos a ellos y a sus caballos. Mostrando los guerreros cuerdas que llevaban consigo.

El capitán se negó y dio el grito de ¡santiago!, haciendo fuego con el cañón de campaña contra el enemigo. Sin embargo, sacaron en la lucha la peor parte.

Tan memorable primer encuentro, donde se demostró la bravura yoreme, dio a la tribu 74 años de paz, porque en ese lapso no hubo intentos de los conquistadores por regresar al Yaquimí. Explorando otros espacios cercanos.

Fue hasta 1608, cuando otro capitán español, Diego Martínez de Hurdaide, con 40 jinetes y dos mil indígenas aliados, trató de tomar por sorpresa a la Nación Yaqui. Pero éstos, con más de 6 mil guerreros se adelantaron, atacando al campamento que Martínez de Hurdaide había instalado en la margen del río, cerca de las rancherías, durante las primeras luces del alba.

El combate fue encarnizado, prolongándose durante todo el día, sin que ambos bandos pidieran o dieran tregua. Al caer las sombras, los dos ejércitos se retiraron con fuertes bajas; pero los castellanos sufriendo la derrota moral de no haber vencido a la etnia.

Mazo yoreme

Con el orgullo herido, Martínez de Hurdaide preparó una tercera acometida, apoyado por la Villa de Culiacán, armando a 400 jinetes, 4 mil indios aliados de toda la provincia, pólvora, municiones, bastimento. Procediendo, primero, a enviar emisarios con mensajes de paz, que le fueron rechazados.

Y de nuevo, cuando despuntó el alba de un día no precisado por los historiadores, del año 1609, la rabia, las heridas, la muerte, el olor a pólvora y a sangre, llenaron el ambiente.

Al avanzar el día y constatar el soberbio capitán español que la victoria no se colocaba a su lado, optó por una retirada ordenada “porque vio el riesgo en que estaba de perecer allí con casi toda su gente”, como narra el sacerdote y cronista jesuita, Andrés Pérez de Rivas.

Pasó el tiempo. La Nación Yaqui siguió su vida normal, sin dejar de observar e informarse sobre las acciones que desarrollaban los españoles con la tribu Mayomo (Mayo).

Se enteraban que cerca de su territorio, sus hermanos de tronco tribal cahita, progresaban. Aprendían artesanías, a construir viviendas, cultivar la tierra. También a recibir los valores del cristianismo desde los templos que erigían, guiados por misioneros.

Y ellos, los yaquis, sus hombres y mujeres de hace más de 400 años, decidieron que podían progresar como los hacían los mayos.

Por ello, enviaron una comisión de mujeres para que negociaran la entrada a su Nación de personas que les enseñaran nuevas formas de vida comunitaria.

Así, pisaron la tierra y el alma de la libertad yoreme, los sacerdotes jesuitas Andrés Pérez de Rivas y Tomás Basilio, el año 1615.

Ya no trazaron los guerreros-coyote la raya en la tierra, en su espacio natural y sagrado, vigilado por el Bacatete altivo.

Ya no afilaron sus cuchillos y sus flechas. Abrían el portal del aire y sus anhelos de eternidad, sabedores de que dejaban entrar la cruz, no la espada a la Nación Yaqui.

Desgraciadamente los yoris se aprovecharon a través de los años, de la visión y buena voluntad yoreme, que vislumbraba una nueva luz para su territorio, que, lo sabían, provenía desde más allá del cerro azul por donde nace el sol…

Tal vez por eso, en pleno siglo XXI, los nuevos misioneros intentan penetrar el indoblegable Espíritu Yaqui como hace más de 400 años, con el símbolo de la cruz, predicando el cristianismo, argumentando promesas, sin que se avizoren los hechos de la justicia social e histórica, hasta el momento…

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