Bernardo Elenes El verdadero debate se dará en las urnas.- ¿Acaso, los votos hacia la alcaldía, favorecerán a quién muestre su decisión y programas para pacificar Cajeme?.- Se trata, sin duda, del gran reto que puso sobre el pecho del Municipio Abel Murrieta.

Bernardo Elenes Habas

Finalmente, no hubo debate entre los candidatos a la presidencia municipal de Cajeme, como se había programado por el IEE para el 15 de mayo.

Marcha fúnebre Abel Murrieta foto Milenio Los dolorosos hechos en que le fuera arrebatada la vida cobardemente al abanderado de MC, Abel Murrieta Gutiérrez, el pasado jueves 13, motivó a los postulantes a tomar la decisión de no presentarse a dicha comparecencia, por respeto a la memoria de Abel.

Se habían previsto importantes temas para el desarrollo del foro, siendo los que realmente las familias cajemenses querían que se pusieran sobre la mesa de las discusiones, porque lastiman el tejido social: 1.- Seguridad Pública y Justicia. 2.- Servicios Públicos. 3.- Economía y Empleo.

Por supuesto, se trata de contenidos que deben atenderse sin demora en la comunidad. Por eso, el hecho de que el encuentro no se haya realizado, no significa que deberán soslayarse, ya que en realidad los pretensos a la alcaldía tendrán que darles la importancia que tienen y agotarlos ante el electorado en lo que resta de campaña, haciendo prevalecer las ideas, los compromisos irrenunciables de acción para que el Municipio retome el rumbo lastimosamente perdido.

Prácticamente restan un par de semanas de proselitismo, y hasta el momento quien despuntaba en el tema urgente de seguridad pública y justicia, era un hombre de leyes y de temple: Abel Murrieta, quien de haber alcanzado la alcaldía estaba previsto que no perdería el tiempo en experimentos y aproximaciones de estrategias, sino que pondría en marcha –como lo decía- un programa de fondo y sin miedo, para pacificar Cajeme.

Se acerca, pues, el día para el gran y verdadero debate -domingo 6 de junio- entre los candidatos y los electores, quienes sopesarán la hechura de aquellos que anhelan conducir por tres años los destinos del Municipio. Ese proceso de medición será contundente ya que deberá centrarse en la capacidad y perfil de los que aspiran convertirse en alcaldes o alcaldesas para apagar el tizón ardiente de Seguridad Pública y Justicia, porque los hechos del 13 de mayo, con la sangre derramada de Abel Murrieta, le abrió prioridad urgente a esa asignatura, transformándola en el gran reto de Cajeme.

¿Acaso, los votos se inclinarán a favor de quién, durante los próximos 16 días, hable alto y claro y actúe con decisión para enfrentar al toro que rompió las trancas y enloquecido está dañando a hombres, mujeres, niños, sin distinción, y nadie se atreve a detenerlo…?

Le saludo, lector.

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Bernardo Elenes Poema de Domingo.- Vivimos días de odio. De metal hirviente devorando la patria secuestrada.

Días de impotencia, cuando millones de hombres y mujeres creían que al fin se reflejaría la justicia en el espejo fracturado de la historia.

Pero tú, abriste las puertas, dejando que pasara la ignominia.

Permitiste que el crimen consolidara proyectos.

Mirabas la agonía ciudadana convertirse en cadáver, manteniendo una mueca congelada en tu rostro, diciendo que eras diferente, que habría abrazos, no balazos…

Pedías que continuara la confianza en las familias, a pesar de que acechaba la muerte y su metralla, buscando navegar los ríos de la sangre.

Tú, mostraste indiferencia cuando llegaba a tus manos -jamás a tu conciencia-, el registro brutal de la violencia. La barbarie crecía en los cruces de caminos, a plena luz del día en las calles citadinas, destrozando hombres, mujeres, niños.

“¿Dónde están las masacres?”, preguntabas burlón, a tu coro de bufones mañaneros, repasando las portadas de periódicos que daban fe de la crueldad… y los cadáveres seguían creciendo…

Hoy, lo reitero: los poetas no pueden ni deben permanecer indiferentes ante la oleada de sangre que sacude a los pueblos de México, de Sonora.

Cajeme, con el recuerdo vivo de Abel Murrieta, exige alzar banderas blancas. Voces de trigo y resolana para ser escuchado en su exigencia de justicia y paz, no desde el pragmatismo frío de los políticos, sino desde el sentimiento de quienes, en realidad, como diría Neruda, “tienen un compromiso de amor con la esperanza, y un pacto de sangre con su pueblo”.

Creo que tú, no sabes, nunca has sabido, qué significa esta proclama. Pero la sienten suya los ciudadanos, quienes traen en sus manos como una granada, su credencial de elector, la que harán estallar el 6 de junio…

Bernardo Elenes Habas

Una sombra recorre las calles de mi pueblo:

es la rabia aullando su impotencia,

al saber que de pronto,asombrosa tarde marzo1121(5)

en el cruce de las horas,

brotará de la nada,

mostrando la crueldad de sus entrañas,

la muerte y su metralla.

Una sombra se cierne

sobre un Cajeme incierto,

donde cada quien se preocupa

por sus bienes,

sus proyectos,

su sed de poder acumulado,

su ambición enfermiza,

sin importar

que mueran inocentes,

sin atender el grito desgarrado

de la gente,

la que pide justicia,

la que enciende una vela

en el charco del llanto y de la sangre,

y alza su voz

para que la paz y el amor

dejen caer

en lugar de casquillos percutidos,

su lluvia adolescente,

junto al pan nuestro

de cada día y cada noche

de zozobra…

Hay un grito devorando los nervios

del silencio,

buscando arrancar

destellos de luz a las conciencias.

Queriendo decir a los seres

de pensamiento subyugado

por el dogma mortal del fanatismo,

que mañana,

los caídos podrían ser ustedes mismos,

sus hijos, su familia…

Una sombra recorre las calles

de mi pueblo:

¡es la rabia de saber

que estamos solos!…

—–o0o—–

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Bernardo Elenes Abel era el más capaz para atorar la violencia.- Lo asesinaron cobardemente mientras sembraba sus proyectos para gobernar Cajeme.- Recientemente recordó en una entrevista, cuando Jesús Antonio Salgado y yo fuimos sus maestros de declamación en la Secundaria Campoy.

Bernardo Elenes Habas

Era, Abel Murrieta Gutiérrez, el candidato más capaz para lograr la pacificación de Cajeme, que ciertamente se convierte en un camposanto.

Abel, DEP. Ayer –jueves 13 de mayo de 2021-, lo asesinaron cobardemente, cuando repartía entre la ciudadanía sus convicciones y sus sueños de seguir sirviendo a Cajeme desde la presidencia municipal, para sembrar la flor blanca de la paz y del progreso en el alma lastimada de las familias.

Para eso, principalmente, quería ser alcalde.

Lo conocí muy bien. Fue alumno, junto con otros muchachos, de Jesús Antonio Salgado y mío –siempre hacía referencia a este pasaje de su vida estudiantil-, cuando integramos un coro de poesía en la Secundaria José Rafael Campoy, y los jubilosos jovencitos de esos días construyeron su triunfo en una convocatoria a nivel Sonora.

Me duele su muerte. Abomino por la forma salvaje en que le fue arrebatada la vida. Uno mi voz, mi grito, a la de millones de mexicanos que sufren los estragos del odio que se extiende sobre la Patria: dividiendo, enfermando, incendiando los sueños de las familias, sin que exista la esperanza de que algún día se aplicarán programas de fondo, inteligentes, palpables, no metáforas perversas que revientan al enfrentar la realidad, sirviendo de pretexto y asidera a la violencia.

Esto fue lo que escribí de Abel, el 27 de abril, cuando apenas llevaban tres días de campaña los aspirantes a la alcaldía:

Abel Murrieta, de MC, mantiene un compromiso firme y sin dobleces. Dimana confianza cuando habla de seguridad, sencillamente porque tiene la experiencia y la determinación para atorar a la bestia de la violencia.

Ese aplomo lo demostró Abel, siendo secretario de Seguridad Pública en Cajeme, cuando durante una ceremonia inaugural de la Expo Obregón, un toro enloquecido rompió las trancas del corral de exhibición que mantenía el sector ganadero.

Todos quedaron aterrados, paralizados. Pero el ahora candidato a la alcaldía, como un relámpago y previendo que la seguridad de los asistentes, entre ellos niños y mujeres estaba en peligro, sacó su pistola, se puso frente al animal y lo mató, antes de que hiciera daño. De ese tamaño es el compromiso y la decisión para actuar por parte de Murrieta Gutiérrez.

Ayer –continuó mí crónica- el abanderado de MC, visitó la colonia raíz de Cajeme, el viejo Plano Oriente. Abrió cauces de comunicación con sus habitantes. Atendió un problema de índole social. Dejó empeñado su compromiso de actuar con cero tolerancia ante la creciente ola delincuencial, y también darle dimensión al tejido de la justicia social, entre quienes sufren abandono y olvido…

Descanse en paz un hombre decidido, inteligente, capaz, que pudo haber sido el alcalde que Cajeme necesita en esta hora.

Le saludo, lector.

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Bernardo Elenes¡No será fácil ser alcalde de Cajeme!.- Los tiempos son diferentes y el principal compromiso de los aspirantes girará en defender a sus representados.- La premisa sería no quedarse callados ante abusos de poder, y utilizar, de ser necesario, la resistencia civil para enfrentar imposiciones ciegas.

Bernardo Elenes Habas

Se percibe que la contienda electoral por la presidencia municipal de Cajeme, no será entre dos candidatos. Y que no será nada fácil.

casillas receptoras de votos Esto no se debe, precisamente, al gran número de aspirantes a tan importante cargo público, donde en realidad son diez y no nueve los pretensos, porque debe de incluirse al arquitecto Heliodoro Montoya, quien le apuesta a que los electores utilicen el espacio en blanco de las boletas, para votar por un candidato no registrado oficialmente, de acuerdo a los protocolos del IEE, pero sí vigente en la memoria y el sentimiento popular.

Las campañas que realizan aquellos que buscan convertirse en alcaldes o alcaldesas, les han ido mostrando en sus recorridos y reuniones, que no toda la ciudadanía está con ellos. Que hay escepticismo, rechazos, ideas políticas y sociales diferentes a las que vienen sembrando los abanderados de agrupamientos partidarios, de carriles independientes, de institutos que se la juegan solos, o como el caso del arquitecto Montoya, esperando que la conciencia de los cajemenses despierte.

Quizás, el debate programado para el sábado 15 de mayo, permita a los electores conocer la hechura, el aplomo, capacidad de respuesta, manejo de lenguaje, consistencia de proyectos y el sustento con que pretenden impulsarlos, por parte de quienes aspiran llegar a la sede de la alcaldía de 5 de Febrero e Hidalgo.

Y, ojalá les alcance el tiempo del foro para sus exposiciones. Porque siendo tantos, se verán restringidos en su turno a la palabra. Aunque, después de todo, las familias tienen muy claros sus anhelos, y éstos se traducen en los proyectos que pudiera convertir en realidad el elegido o elegida llegando a la alcaldía, tales como su disposición, valentía, estrategias para pacificar Cajeme, impedir que la ciudad continúe convirtiéndose en un camposanto. Asimismo, entrarle con fe, de tiempo completo, sin distraerse en calenturas políticas a la dignificación de los servicios públicos. Abrir necesarios cauces para la inversión y su consecuente generación de empleos. Rescatar micro, pequeñas y medianas empresas que sucumbieron a causa de la pandemia y la frialdad de un gobierno federal que se negó a escuchar los gritos desesperados de auxilio de emprendedores, quienes con dignidad de sonorenses no procuraban dádivas, sino créditos urgentes. Salir, asimismo, en  defensa de la actividad primaria del Municipio que sufre, también, el abandono de apoyos federales que se conjugaría en desastre con la pronosticada sequía. No cerrar los ojos para la atención a la salud, educación, deporte, cultura. Y jamás ignorar un cáncer social que destruye a la juventud, convirtiéndola en batallones de sombras que caminan diariamente hacia la locura y la muerte, por efectos corrosivos de las drogas.

Los cajemenses querrán escuchar no solamente discursos. Aproximaciones de solución. Metáforas de campaña. Sino proyectos madurados, listos para ponerse en marcha, debido a que el fuego quema la paz de las familias y no les permite vivir tranquilas, porque es una verdad irrefutable que con el alma enferma es imposible soñar…

Quizás el próximo presidente municipal de Cajeme, salga de entre Anabel Acosta, Abel Murrieta, Rodrigo Bours, Javier Lamarque. Quizás…

Pero debe admitirse, con honestidad, que ninguno de ellos tiene el triunfo seguro. Que deberán esforzarse con su participación durante el debate para demostrar que podrán con esa gran tarea; y rubricar con entrega profunda su decisión de reconstruir el lastimado tejido social de Cajeme, luchando contra autoritarismos, cacicazgos, imposiciones, caprichos federales. Comprometiendo capacidades y voluntad para no cruzarse de brazos ni quedarse callados ante abusos de poder. Y de ser necesario, dejar claro que no dudarían en utilizar como arma, además de las leyes, la resistencia civil cuando los derechos políticos, sociales, económicos, morales, humanos de los cajemenses sean violentados.

Los tiempos que se viven exigen valor, voluntad, entrega para conducir con bien a un pueblo trabajador, digno, con historia y raigambre.

De ahí que su próximo representante, deberá tener la humildad de jurar, además de cumplir y hacer cumplir las leyes, que luchará con toda su fortaleza humana, para contrarrestar el incendio que amenaza convertir en cenizas y humo la democracia…

Le saludo, lector.

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Bernardo Elenes ¿El imperio se derrumba desde Sonora?.- Les quedan, a los candidatos, 22 días para jugarse el resto en sus campañas.- ¿Es factible pensar que en la entidad se conjuga una estrategia de guerra no detectada por Morena y por AMLO, la que dará jaque mate el 6 de junio?

Bernardo Elenes Habas

Se agotan los días de campaña de los candidatos.

El 2 de junio -dentro de 22 días-, tendrán que cerrar sus movilizaciones de proselitismo, debiendo jugarse el resto en este trayecto que se antoja, para todos, complicado.

amlo indignado Los más preocupados son, desde luego, aquellos que iniciaron con todas las apuestas a su favor, bajo la creencia ciega de que nadie remontaría sus privilegiadas ventajas oficiales hasta igualarlos, y en un descuido superarlos, porque su misma autosuficiencia -¿soberbia?-, los devoró en el camino y no entendieron –ni entienden porque desconocen la idiosincrasia de la entidad-, que en Sonora el electorado es especial, sin fanatismos pero sí con firmeza y visión clara de su realidad, profesando como única ideología la libertad responsable y el trabajo, sin que puedan ser deslumbrados por los espejos absolutistas de la 4T.

A estas horas, pues, Alfonso Durazo, el candidato a vencer, enfrenta y recoge los frutos amargos sembrados por su pregonada jactancia, de tal manera que ya no puede decir que debe cuidar figura e investidura de “casi gobernador”, teniendo que sopesar con nerviosismo, el rechazo de muchos sectores de la sociedad, situación que lo conduce a un impredecible desenlace el 6 de junio.

Cualquiera de los tres (Alfonso Durazo, Ernesto Gándara, Ricardo Bours), podría ser el próximo gobernador de Sonora. Pero, marcadamente esta contienda se dará entre Gándara y Durazo, con mayores posibilidades para El Borrego, sobre todo si se vuelve realidad una lucecita de unidad que alumbra las expectativas de Ernesto y Ricardo, tomando en cuenta los acercamientos de caballeros y de amistad comprobada que se ha hecho manifiesta entre ellos durante los debates en que han participado, incluyendo las posibles apreciaciones de Dante Delgado, dirigente nacional de Movimiento Ciudadano, quien recientemente estuvo en Cajeme para sopesar, con su profunda experiencia, el presente y el futuro de Ricardo, de Sonora y del país.

¿Acaso, no sería un golpe maestro -además urgente-, la unidad de fuerzas contra Durazo, contra Morena, contra la 4T, contra la soberbia que emana desde Palacio Nacional, surgida desde el territorio rebelde e inteligente del Valle del Yaqui y de Sonora?

(Aquí, en el terruño, ciertamente se mantiene respeto al ejercicio presidencial de Andrés Manuel López Obrador, por parte de la estructura de gobierno, aunque en el fondo, no se esté de acuerdo con sus prácticas. Nadie, pues, ha desenterrado el hacha de la guerra contra la 4T. Sonora no se unió a los gobernadores federalistas que quebrantaron la Conago).

¿Pero, acaso no es factible pensar que si no hubo contraposición al Gobierno Federal y sus designios, sí se organizó y se puso en marcha una estrategia subterránea, inteligente, pacífica, sin atentar contra los valores que la 4T predica, para contrarrestar calladamente el absolutismo lopezobradorista; planificación que ha dado resultados hasta ahora porque en la paz se ha logrado más que a través de confrontaciones?

¿Y, bajo esas premisas, no se podría pensar que ese quimérico plan, quizás concebido para dar sus golpes definitivos durante la batalla electoral a través de una ingeniería de guerra por nadie detectada, donde se involucran candidatos, partidos y dirigentes estatales y nacionales, que está a punto de mostrar sus espigas dentro de 26 días, cuando Sonora decida águila, o cuatro tiempos para el sometimiento?

¿El imperio se derrumba desde Sonora?

Le saludo, lector.

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Bernardo Elenes Poema de domingo.- Ella, me regaló la parvada de gorriones que cruzaban el cielo rumbo al valle, en tardes de invierno. Siendo niño le pregunté, mientras mirábamos el crepúsculo llenos de asombro, a quién pertenecían las aves que alegraban nuestros ojos…

-Desde ahora son tuyas –me dijo-, yo te las regalo. Pero tienes que protegerlas, no permitir que les hagan daño…

Después, me enseñó a escribir sobre la tierra, en el patio del chiname, cuando salíamos a tomar el sol las mañanas frías de diciembre, poniendo su mano sobre la mía, haciéndola dibujar las palabras sol, amor, viento… Y ahí quedaban sembradas como semillas de libertad en los surcos del alma, que es la parcela de la gratitud…

Hoy, como siempre, la recuerdo. Y repaso en la tierra de mi memoria una canción que escribí hace seis años, y suelo cantar por las tardes acompañado de mi guitarra, en círculo de sol. Es decir: sol mayor, mi menor, la menor y re siete…

Qué solo me dejaste

la tarde del adiós:

las aves emigraron,

la lluvia comenzó;

hundido en mi nostalgiamayo 5.21 (1)

lloré implorando a Dios,

que también me llevara,

allá…

donde ya no hay dolor…

La tarde que te fuiste,

mi alma enmudeció,

ya no pude entregarte

mi última canción;

añoro tu presencia,

sufro mi soledad,

no hay luz en mi sendero,

porque…

todo se oscureció…

La tarde que te fuiste

mi cielo se nubló,

la casa quedó triste

ya no tenía tu voz;

tus cantos, tus leyendas,

tus plegarias de sol,

se fueron con la lluvia,

mamá…

contigo me fui yo…

Se fueron con la lluvia,

mamá..

contigo me fui yo…

—–o0o—–

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Bernardo Elenes Ramón Iñiguez, padre de la Biblioteca JCR.- 48 años cumple la magna obra de letras, ideas, sueños.- La pléyade de poetas y narradores que comandaba Bartolomé Delgado de León, crearon la sala de lectura Ostimuri que funcionó en la Plaza 18 de Marzo.- El Grupo Cultural Siglo XX, nació en el edificio de las calles Guerrero y Sonora.

Bernardo Elenes Habas

Si en Cajeme no hubiera soñadores como lo fueron Bartolomé Delgado de León y Ramón Iñiguez Franco, capaces de rebasar el pragmatismo de la clase política, quizás en el espacio que ahora ocupa la “Biblioteca Pública Jesús Corral Ruiz”, estaría funcionando una fría y deslumbrante franquicia comercial.

Ramón Iñiguez Franco ¿Cómo no recordar que un sueño bullía en la mente de Íñiguez Franco, desde que llegó a Cajeme, proveniente de su natal Guadalajara?

Sabía, cuando fue reportero en Tribuna del Yaqui durante 1968, que no había en la ciudad una biblioteca pública, donde leer, investigar, desbrozar inquietudes de conocimiento, de cultura.

Alguna vez Ramón preguntó a Bartolomé Delgado de León, periodista y poeta que por esos años dirigía el área editorial de Tribuna (y también daba vida y alas a una espléndida sección literaria denominada “La Cultura en el Noroeste”, donde había parcela para los poemas de Ramón y también de la poetisa Magda Irma Palomares, páginas en las que se conocieron a través de las letras, se casaron y sembraron las raíces de una respetable familia), porqué la ciudad no tenía biblioteca, y si alguna vez la hubo…

Bartolomé, en sus conversaciones, le diría que durante los años 50, 60, el Grupo Cultural Ostimuri, el que concibiera junto con Miguel Sainz López Negrete, Alberto Santana, José L. Guerra Aguiluz, Héctor Navarrete Dondé, Juan Eulogio Guerra, Jesús Grijalva, Gabriel Amézaga, Carlos Moncada, Jorge García Sánchez, Eustolio del Río, hicieron realidad una modesta biblioteca para Cajeme, la Ostimuri, que funcionó varios años en la esquina sureste de la entonces Plaza 18 de Marzo, es decir, en la esquina de las calles Zaragoza y Veracruz.

¿Cómo olvidar que yo visitaba ese espacio siendo niño? Escribí alguna vez que me envolvía la tranquilidad de templo que se respiraba en horas de la mañana en la mínima sala de lectura, sombreada por altos árboles. Ahí descubrí la espiritualidad del poeta nayarita Amado Nervo. La madurez estética de Luis G. Urbina. Los presagios amorosos y búsqueda existencial de Manuel Acuña. La fortaleza verbal de Pablo Neruda y de Walt Whitman.

Quizás, era de los pocos lectores que caminaba desde mi barrio, en las calles 6 de Abril y Tamaulipas, para llegar al encuentro irrenunciable de la poesía…

El sueño de Ramón, para que el Valle del Yaqui produjera no solamente trigo y millonarios, sino mujeres y hombres con luz propia, con horizonte despejadoBiblioteca aquí nacio para la cultura, las artes y el humanismo entre las nuevas generaciones, fue alentado por Bartolomé, por Magda Irma, por Rodolfo León Manzo, quien en esos días era parte de la directiva de la Junta de Progreso y Bienestar de Cajeme, y luego sería alcalde (1973-1976).

Íñiguez Franco dejó Tribuna. Logró un modesto cargo administrativo en la Unidad Deportiva de la colonia Constitución, desde donde le dio continuidad a su anhelo, que ya se había convertido en obsesión.

Logró, Ramón, su empeño, cumpliendo trámites burocráticos, logrando apoyos financieros indispensables, obteniendo luz verde para que se convirtiera en el padre de la Biblioteca Pública Municipal de Cajeme, la que nació en el edificio que albergó por muchos años la Unión de Crédito Agrícola del Yaqui –UCAY-, ubicado en la esquina de las calles Guerrero y Sonora, siendo inaugurada un 5 de mayo de 1973, hace 48 años.

La Biblioteca, recién inaugurada, comenzó a dar frutos, marcando la apertura de nuevos cauces para el desarrollo del alma de la ciudad, de Cajeme. De sus jóvenes, principalmente.

Lo digo con orgullo. En la sede primigenia de la Biblioteca, con el apoyo de Ramón, un puñado de jóvenes llenos de proyectos y deseos de poner en las coordenadas creativas a Cajeme, creamos el Grupo Cultural Siglo XX.

Ahí estaban, presentes y decididos, con la mano izquierda sobre el corazón, Jesús Antonio Salgado, María Gloria Carbajal Rascón, Enriqueta Dingfelder, Ricardo Nieblas, Daniel Delgado Saldívar, Rigoberto Badilla López, Luis Alfonso Valenzuela Segura, Ramón Cruz, Javier Quiroz, y por supuesto Ramón y yo. Luego crecería el núcleo literario.

Biblioteca JCR ACTUAL Ofrecimos, un 9 de junio de 1973, el primer recital de poesía coral con textos de mi autoría, que en realidad se constituía en una ofrenda a mi comunidad luego de haber obtenido el Premio Nacional de Poesía “Clemencia Isaura” de Mazatlán, Sinaloa, ese mismo años.

Ardua y profusa labor cultural realizamos en Cajeme, en otras ciudades de Sonora y fuera de sus límites, desde el núcleo de la Biblioteca. Se sucedieron recitales de poesía, música, obras de teatro y pantomima, por parte de Salgado, Badilla, Delgado Saldívar, Nieblas Osuna, Carlos Alberto González Berlanga, Luciano, José Manuel Franco, Antonio Fonseca, Luis Alfonso Othón, Ramón Cruz Cruz, Ginnet, José Antonio Ruiz, Horacio Soto.

Hicimos radio y periodismo cultural. Le dimos vida a un recital de Poesía Prisionera, porque uno de los nuestros se encontraba en Lecumberri, sufriendo la represión del sistema, luego de los álgidos días de la guerrilla urbana: el poeta Alí Sierra.

Durante la administración del doctor Oscar Russo Vogel en la alcaldía (1976-1979), siendo gobernador del Estado Alejandro Carrillo Marcor y presidente de la Junta de Progreso y Bienestar, el profesor José L. Guerra Aguiluz, se construyó el área de gobierno a un costado de Palacio Municipal, donde se encontraba la Concha Acústica que fue derrumbada para tal propósito.

En ese complejo estructural, surgió el nuevo edificio para la Biblioteca, hasta donde fue trasladado el mobiliario y acervo bibliográfico, desde las calles Guerrero y Sonora.

Desde entonces ahí funciona, cumpliendo su legado, y llevando el nombre desde el 27 de julio de 1994, de Biblioteca Pública Municipal “Jesús Corral Ruiz”, por iniciativa del entonces gobernador Manlio Fabio Beltrones, como homenaje al legendario maestro del periodismo y de la vida.

Concluyo como inicié: Si en Cajeme no hubiera soñadores como lo fueron Bartolomé Delgado de León y Ramón Íñiguez Franco, capaces de rebasar el pragmatismo de la clase política, quizás en el espacio que ahora ocupa la “Biblioteca Pública Jesús Corral Ruiz”, estaría funcionando una fría y deslumbrante franquicia comercial.

Le saludo, lector.

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Bernardo Elenes Cajeme merece un museo que rescate su identidad.- Existen espacios, como el lugar que ocupó la vieja escuela Fernando F. Dworak, donde podría sembrarse la semilla de la historia de esta comunidad asombrosa.

Bernardo Elenes Habas

Lo relaté en una de mis crónicas:

Eran las 8:30 de la mañana del lunes 23 de julio de 2018. La pesada máquina demoledora color amarillo, había descendido ya de la plataforma rodante que la situó a la entrada del patio de la escuela primaria Fernando F. Dworak, por las calles Coahuila y Zaragoza, de Ciudad Obregón.

Avanzó lentamente con su brazo articulado en todo lo alto, amenazante, acercándose al edificio escolar, nacido en 1944.

escuela dworak 1 Luego, descargó, con furia, el primer golpe sobre la terraza al poniente del plantel, sacudiendo las raíces históricas de la ciudad, comenzando a caer la estructura de una legendaria escuela que era parte del paisaje urbano, con sus 74 años de vida.

Entre el polvo y el estruendo, alguien de los testigos del proceso de demolición, recordó a antiguos maestros que fueron parte de la trayectoria, ahora rota, de la Fernando F. Dworak, como Enrique L. Peña, Socorro Arce, Paulita Nakato, Aurora Búsani, Filiberta Corral, Abraham Montijo Monge, Mario Larrañaga, Ramón Balmaceda…

Yo estuve ahí, como testigo de la forma en que se borraba parte del rostro histórico de la ciudad. Edificio que se hacía imprescindible derrumbar (justificaba el Gobierno del Estado), por los daños estructurales que sufrió, junto con –curiosamente- otras escuelas que también fueron demolidas, debido a los sismos del 19 de enero y 29 de marzo de 2018, que sacudieron levemente el pecho del Valle del Yaqui…

Pasaron ya tres años, y el alma de la vieja escuela Dworak no fue rescatada de entre los escombros. El amplio llano en que se convirtió su espacio solariego, luce abandonado. Dejó, pues, de existir definitivamente.

Transitar por las calles Coahuila, Zaragoza, Durango, impactan la vista. Golpea el recuerdo la soledad del terreno, donde pervive una antigua cancha de basquetbol. Este espacio, en sus orígenes, fue un baldío que utilizaban los jóvenes de antaño para practicar béisbol los domingos. Sólo que ahora luce con cerco y nadie entra a remover las huellas de miles de niños que ahí se sembraron.

¿Qué destino le depara a esa área propiedad estatal, la que mantiene una magnífica ubicación? ¿Acaso podría convertirse en objetivo ambicioso deescuela dworak 2 inversionistas detentadores de franquicias, quienes tal vez la adquieran, de ponerse en venta, para levantar la frialdad de algún centro comercial?

La raíz educativa y formadora de muchas generaciones de cajemenses que brotó de la Escuela Dworak, no merece desviarse y morir arrasada por una modernidad metálica y ambiciosa, donde sólo se contempla el tanto tienes tanto vales. Se vuelve necesario soñar con vehemencia, en que ese enclave de la ciudad podría sumarse como alternativa a la de otros sitios (edificio del Hotel Tecate, callejón Sufragio Efectivo), para dignificar la memoria histórica de la ciudad con la construcción de un necesario Centro Cultural donde la piedra de toque la constituyera un Museo.

Cajeme, el Valle del Yaqui, se han caracterizado por su pujanza. Tienen vida propia las circunstancias asombrosas sobre la forma como se forjó aquí, una generación productiva valiosa. Pero también tienen vigencia y luz propia, las consistentes luchas sociales contra la forma y el fondo en que el poder económico sumaba, impasible, el poder político.

Pero, no es esa toda la raíz de la comunidad. Subsisten ignoradas las manos anónimas, las inteligencias bienhechoras, la visión sin egoísmos de gente que supo desbrozar caminos, desmontar parcelas, sembrar en el surco no únicamente la semilla nutricia, sino su vida misma. Hombres y mujeres de corazón generoso que merecen también un monumento colectivo que los represente y donde su memoria que no ha sido recogida por los historiadores, encuentre un lugar para demostrar que también fueron parte del florecimiento de la ciudad, del Valle, de Cajeme, aunque no se hayan enriquecido y solamente se llevaron, cuando se apagó la luz de sus lámparas, cuando sus vidas se extinguieron, la historia de su pueblo escrita en sus rostros curtidos por las resolanas de agosto y los cortantes fríos de diciembre, y en sus manos morenas y espléndidas, las huellas del trabajo.

Ojalá y no se tenga previsto, de último momento, poner en subasta el terreno de lo que fue la Escuela Dworak, con la pretensión de erigir en él un deslumbrante edificio, dispuesto a la travesía del mercantilismo que marca la ruta de los tiempos.

Es preciso que el sentido pragmático que domina a los políticos, a los que serán nuevos gobernantes luego de las elecciones del 6 de junio, no los mantenga como rehenes y comprendan que la esencia del progreso también se llama cultura; también se define como memoria de un pueblo, y se percibe como la heredad que debe abrirse para las generaciones actuales y venideras, de tal manera que se constituya en una carta de identidad capaz de mostrarles de dónde vienen, dónde están, y cuál es el rostro histórico -su raigambre-, con el que enfrentarán el futuro…

Le saludo, lector.

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Bernardo Elenes Poema de domingo.- El sol, parecía en el ocaso de primavera, una moneda reluciente cayendo en la alcancía de la tarde… Los niños de ayer hacían volar los papalotes de su imaginación en la inmensidad de la labranza. Oían las voces de sus padres, sus abuelos, sus tíos, regresando de las tierras que sembraban con esmero aunque no les pertenecían, donde, precisamente, habían visto que el sol escondía sus últimos rayos de luz, para que se encendieran las lámparas de petróleo en los chinames y apareciera el misterio de la noche, con sus estrellas y el murmullo infinito de las aves y los sueños…

Bernardo Elenes Habas

Tienen los ojos negros

los niños de mi tierra.asombrosa tarde marzo1121(3)

El cabello oloroso

a vinorama y capomo.

Van persiguiendo

pájaros por entre

los breñales,

contemplando

horizontes paridos

por la tarde.

Creen que su corazón

es como una semilla,

que crecerá mañana

con las lluvias de julio,

florecerá en agosto

como revienta el día,

para ser fruto tierno,

y de nuevo semilla…

Al divisar que se alza

polvo desde lo lejos,

les invade el inquieto

sueño de la esperanza,

porque saben que vienen

de la labor, cansados,

campesinos de voces

como de monte y piedra,

y quizás de regalo,

traigan en sus morrales,

el sol, que claro vieron,

cayó en mitad del Valle…

—–o0o—–

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Bernardo Elenes Desfile obrero cancelado por la pandemia.- Todavía en el Cajeme de los años 60s había dos marchas: la oficial y la de organizaciones de izquierda.- Concluía en la calle Sonora, la de la CTM, y en la Plaza 18 de Marzo, con un mitin, la del Machi López, Buqui Contreras, Ramón Danzós Palomino, Bernabé Arana León.

Bernardo Elenes Habas

Antes de que se constituyera la CTM en Cajeme (1937), los sindicatos obreros y campesinos creados por Maximiliano R. López El Machi, Rafael Contreras Monteón El Buqui, Bernabé Arana León, Matías Méndez Limón y su hermano Alejandro, Vicente Padilla Hernández, Aurelio V. García, Francisco Villanueva Castelo, Jesús Retamoza, Saturnino Saldívar, Jacinto López, Manuel R. Bobadilla, Ramón Danzós Palomino, Ramiro Valdez Fontes, Pascual Ayón, luchadores de conciencia colectiva surgidos del Partido Popular Socialista, organizaban las marchas del Día del Trabajo con fuertes demandas de justicia social, reparto de latifundios, salarios dignos, jornadas laborales justas en el campo y la ciudad.

desfile ugocm Luego, dichos sindicatos se integrarían a la Federación de Obreros y Campesinos del Sur de Sonora en 1934, fungiendo como su primer secretario general El Buqui Rafael Contreras, con apenas 19 años de edad. Y tres años después -1937-, dicha Federación sería base para la conformación de la CTM, con algunas excepciones de personajes que no se alinearon al oficialismo, como El Machi y Danzós Palomino, líderes de férrea raigambre popular, quienes dieron pie a la formación de la Unión General de Obreros y Campesinos de México (UGOCM), conservando su raíz de izquierda en la geometría de las ideologías.

Todavía en los años 50, 60, eran notorios dos desfiles en Ciudad Obregón. El oficial, como le llamaban al que protagonizaba la CTM y por ende el PRI, con el respaldo de sindicatos y organismos gremiales, apoyados por la Presidencia Municipal de Cajeme en turno; y el de las izquierdas, abanderado por la UGOCM.

Partían ambos desde el Plano Oriente (colonia Benito Juárez), siguiendo diferentes rutas y coincidiendo involuntariamente en algunas calles de la ciudad, donde se calentaban los ánimos, brotaban los insultos, llegando incluso muchas veces, a las agresiones físicas.

El desfile de la UGOCM concluía siempre en la plaza 18 de Marzo, con encendidos discursos de El Machi López, Rafael Contreras, Jacinto López, Ramóndesfile obrero en cajeme antiguo Danzós Palomino, entre otros líderes.

La marcha de la CTM, terminaba por la calle Sonora, frente al que fue su edificio durante muchos años.

Hoy, 1 de mayo de 2021, por segundo año consecutivo en Cajeme no habrá marcha, como consecuencia de la pandemia que ha cobrado muchas vidas, y el obligado cumplimiento a los protocolos establecidos por el Sector Salud.

No estará en las calles la clase laboral en su largo y tradicional desfile, repitiendo consignas a viva voz o impresas en grandes lonas, con las exigencias de siempre; en ese transcurrir de mujeres y hombres se distinguían como contingentes más numerosos los representados por la CTM, organismo obrero pilar del PRI, y el Sindicato Único de Trabajadores al Servicio del Ayuntamiento de Cajeme (Sutsac).

No se escucharán ni se leerán los reclamos de los trabajadores, quienes en la dinámica de los tiempos, sienten que sus conquistas laborales son rebasadas muy rápidamente.

Ellos tienen claro que a pesar de los supuestos beneficios del Instituto Mexicano del Seguro Social, del Infonavit, alternativas de educación, programas para el retiro laboral, esas respuestas se dosifican con lentitud, sin prestaciones satisfactorias; o bien, se dejan caer irresponsablemente al vacío de la indiferencia por los gobiernos, los representantes populares, y la estructura patronal, más ahora cuando la pandemia golpea y destroza la economía de México generando desempleo y abandono social, aunque la 4T no quiera reconocerlo.

Las demandas, si hubiera marcha, serían las mismas de siempre: salarios satisfactorios capaces de enfrentar la inflación; vivienda, servicios eficientes, combate a la corrupción sin simulaciones.

Pero cuando la economía del país no ejerce su misión de heredad colectiva, y los gobernantes manejan los bienes públicos como si se tratase de fortunas propias, derivándolas hacia repartos perversos en el que incluye a colaboradores, amigos, parientes, prestadores de servicios, dejando en segundo término a los verdaderos propietarios de los recursos, la ciudadanía; propiciándose situaciones de miseria, desintegración familiar, prostitución, delincuencia, hartazgo.

Es innegable que bajo esas condiciones sociales, las causas seguirán latentes siempre en cada barrio, colonia, comunidad, poblado, municipio, con habitantes sin voz, mostrando en sus rostros de sociedad enferma y agraviada, que el problema está en la economía, en la injusta distribución de los bienes públicos que social e históricamente pertenecen a todos, y que deberían aplicarse en obras, servicios, generación de empleos, nunca más en transferirlos a las cuentas privadas de la clase política, para el enriquecimiento de los Epigmenio Ibarra, los Pío López Obrador, los Manuel Bartlett, los Sandoval-Hackerman, entre muchos casos similares a los que se criticaban en el tejido de la mafia del poder, y que ahora se repiten entre los integrantes de la mafia de la 4T.

Le saludo, lector.

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